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martes, 29 de diciembre de 2015

Nochevieja o Año Nuevo

Esmas.com

Por Bertha Sola Valdés


Termina un año con muchas cosas que recordar

Aunque no todas las culturas están viviendo el mismo “año”, en todo el mundo los meses del calendario se han unificado para que no nos hagamos bolas y así, el 31 de diciembre a las 12 de la noche se celebra con enorme alegría el fin de un año que duró 365 días o 366 días si fue bisiesto, lo que ocurre cada 4 años aumentando un día al mes de febrero.

El establecimiento de un calendario que fuera común en todo el mundo no fue fácil. En el siglo XVI, la mayor parte de los países europeos se regían por el calendario juliano y su año terminaba el 24 de marzo con el cambio del invierno a la primavera, pero a partir de 1582, con la adopción del calendario gregoriano, que es el que nos rige ahora, el último día del año pasó a ser el 31 de diciembre y el primero del año el 1 de enero.

El fin de año representa para la mayoría de las personas un adiós, una despedida y al mismo tiempo una esperanza de que el siguiente año sea mejor. Muchos agradecen lo vivido y logrado y otros añoran y recuerdan lo perdido y ausente.

Risas y llanto, emoción, amor, esperanza, perdón, ilusiones, buenos deseos y muchos sentimientos más se viven durante esta noche mágica, en la que las 12 campanadas del reloj indican el fin y al mismo tiempo el principio.

Pero ¿de dónde vino esta hermosa tradición?

La verdad es que todas las culturas antiguas desarrollaron sus calendarios y algunas hasta tenían varios que se relacionaban con sus cultos religiosos, ciclos agrícolas o con el movimiento de los astros y cuando algún ciclo o año terminaba, cada quien celebraba a su modo, pero el caso es que siempre el paso de un año viejo a un año nuevo ha sido motivo de gran festejo.

Sin embargo, la cena de Nochevieja, el 31 de diciembre, empezó a convertirse en una festividad de moda a principios del siglo XX y a diferencia de la cena de Nochebuena, o sea la de Navidad, que se realiza principalmente de forma familiar, la de fin de año reúne a los amigos y en muchos lugares se festeja en las calles, en restaurantes o en algún lugar público.

Gorros, silbatos, fuegos artificiales, serpentinas, confeti y mucho ruido acompañan esta fiesta. En la cena para despedir el año, se elaboran platillos típicos de cada lugar que solamente se preparan para este evento y por supuesto no puede faltar el brindis en el que desea principalmente “salud” a las demás personas.

Tampoco pueden faltar las famosas 12 uvas, símbolo de fertilidad, vida y prosperidad y que deberán consumirse al compás de las 12 campanadas del reloj, al mismo tiempo que con cada una de ellas se pide un deseo para el año que comienza.


Esta tradicional fiesta, se acompaña de varios rituales, que no solamente son graciosos sino que tienen un significado especial y que se desarrollan después de terminada la cuenta regresiva de los últimos 10 segundos del año que se va.

Por ejemplo:

• Tirar por la ventana un poco de agua, para que en todo el año no haya lágrimas en la familia.
• Usar ropa interior roja, pero tiene que ser regalada, porque el rojo es un color que representa el amor y la pasión y significa el deseo de la persona que te lo regala para que estos sentimientos no te falten, y si lo que quieres es dinero, la ropa debe ser amarilla.

• Barrer hacia la calle, para arrojar las malas vibras, los malos espíritus y todo lo malo como si fuera basura.

• Salir corriendo con una maleta en la mano, para que ese año se pueda viajar y divertir mucho.

• Establecer una lista de 12 deseos, uno por mes para no vernos demasiado ambiciosos.

• Colocar un borreguito en la puerta, para que todo el año no falte “la lana”.

• Y por supuesto no puede faltar la lista de buenos propósitos, que aunque rara vez se llegan a cumplir, todos tenemos y declaramos con mucha formalidad, esperando sobre todo corregir los errores cometidos.


Así que te deseamos que tu cena de Año Viejo sea tranquila, feliz y muy, pero muy divertida.




La historia que esconde el día de Año Nuevo

Culturaclasica.com

Por Ana Maria Bertolini

31/12/2006

"Mafalda" de Quino

El Año Nuevo comenzó a festejarse el 1 de enero hace relativamente poco tiempo; fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso en 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario en vigencia, que sustituyó al juliano.

Luego, poco a poco, las restantes naciones lo incorporaron -los rusos fueron los últimos, en 1917- y así también se aceptó en todo el mundo que el año comenzara el 1 de enero y no el 21 de marzo o el 1 de abril, como solía serlo en los viejos tiempos.


Según el calendario gregoriano, el próximo 1 de enero comenzará el año 2007; pero como se estructuró sobre un error de cálculo cometido por el monje Dionisio el Exiguo al fijar entre cuatro y cinco años antes el comienzo de la era cristiana, la fecha sería muy otra.

Resultó que Dionisio estaba harto de que los años se siguieran contando desde la asunción al trono del emperador Diocleciano, dado que éste había perseguido con furia a los cristianos, y aprovechó el nuevo calendario para hacerlo a partir del nacimiento de Jesús.

Dionisio el Exiguo inventó la era Anno Dómini para calcular la fecha de Pascua

Tras establecer que el Niño Dios había nacido el 25 de diciembre del año 753 ab urbe condita- es decir, desde la fundación de Roma- decidió que el año uno de nuestra era coincidiera con el 754 AUC, sin percatarse que para entonces la muerte de Herodes llevaba cuatro años de ocurrida.

Ahí fue que surgió la pregunta: ¿cómo pudo Herodes mandar a degollar al Mesías en la matanza de inocentes, si él mismo ya estaba muerto? El recálculo denunció el error pero el calendario gregoriano siguió tal cual.

Nuevos estudios basados en lo estimado en el siglo XVI por el astrónomo Johann Kepler, en función de la aparición de la estrella de Belén -en realidad, una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno en el signo de Piscis- llevaron a proponer que Jesús habría nacido a mediados de septiembre del año 7 y no en diciembre del año 1.

Esto significa que el próximo 31 de diciembre no habría que brindar por el año 2007, que ya pasó, sino por el año nuevo 2014.

Lo dicho no tiene demasiada relevancia, si se observa que otros pueblos -que en lo civil se manejan con el calendario gregoriano- celebran su año nuevo en otras fechas, en función de sus propias tradiciones históricas o religiosas.

Por ejemplo, el Año Nuevo chino comienza entre enero y febrero con la primera Luna nueva de Acuario; el Rosh Hashaná (cabeza de año) judío empieza en el mes de Tisri del calendario hebreo, que equivale a septiembre u octubre del gregoriano; y el Año Nuevo musulmán en el mes de Muharram que, como obedece a un calendario lunar, puede caer en cualquier mes gregoriano.

Respecto a los años, estos también son dispares: los chinos viven en el año 4704 del Perro y el próximo 18 de febrero recibirán al año 4705 del Cerdo.

Los judíos transitan el 5767, que establecieron a partir de la supuesta fecha del nacimiento de Adán; en tanto que los musulmanes, cuyo almanaque comienza con la huida de Mahoma a Medina en el año 622, le restan esta cifra al año gregoriano para saber en cuál viven: 1384.

En la ciudad de Buenos Aires, la ley 1550 sancionada en 2004, instituyó el 21 de junio como año nuevo de los pueblos originarios, en función de que ellos lo celebran en el solsticio de invierno, y por tanto, ese día sus hijos quedan exceptuados de concurrir a clase.

Sin embargo, el comienzo del año astronómico o natural -basado en el ciclo de las estaciones- continúa siendo el equinoccio de primavera en el Norte (de otoño en el Sur), esto es, entre el 20 y el 21 de marzo, cuando el Sol "toca" el punto vernal y la rueda de las estaciones recomienza su vuelta.

En la misma fecha comienza también el año astrológico: entre el 20 y 21 de marzo el Sol "toca" el cero grado de Aries (o punto vernal) primer signo del zodíaco, para luego ir avanzando, cada treinta días, sobre cada uno de los restantes once signos.

Entonces, ¿cuándo realmente empieza el año nuevo? Los astrólogos dicen que el año nuevo es personal y que empieza cuando uno llega al mundo, es decir, el día del cumpleaños.

OTROS FINES DE AÑO

Generalmente el fin de año en muchas religiones y culturas se da con el fin los ciclos solares, ya que en casi todas las religiones se le asigna al sol el máximo poder.

En las culturas prehispánicas la celebración de fin de año era cuando concluía el invierno e iniciaba la primavera.

Para los chinos el Año Nuevo Chino no puede ser convertido a una fecha exacta del calendario gregoriano y puede ocurrir entre el 21 de enero o el 21 de febrero. Se basa en el calendario lunar utilizado tradicionalmente en China y la celebración cae en general, a la segunda luna llena, luego del solsticio de invierno boreal, que es el 21 de diciembre.

El pueblo judío lleva otra cuenta, ya que no coincide con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el a.C. y d.C. Celebran su año nuevo con el “Rosh-hashanáh” y cae dentro del mes de septiembre o comienzo de octubre.

OTROS AÑOS NUEVOS.

Algunos radicales ortodoxos celebran el 14 de enero al mantener el calendario juliano.

La celebración del Año Nuevo Vietnamita, celebrado junto al Año Nuevo Chino.

El Año Nuevo Islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente fines de enero e inicios de febrero.

La celebración del Año Nuevo Tibetano se celebra entre enero y marzo.

Nowruz, la gran fiesta del Antiguo Irán

La celebración del Año Nuev Iraní es para el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

También la celebración del Bahaísmo se da en el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala se celebra entre el 13 y 15 de abril.

Celebración del Año Nuevo Mapuche es el 24 de julio.

Celebración del Año Nuevo Inca, el 24 de julio.


Celebración del Año Nuevo Judío es generalmente en septiembre.

Celebración del Año Nuevo Etíope, el 11 de septiembre.

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