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sábado, 2 de enero de 2010

Bebés guapos e hijos feos

¡Qué mono es!

Elpais.com


Por Natalie Angier

Washington - 25/01/2006

La atracción que suscitan los rasgos de un bebé se debe a la activación de la zona de placer del cerebro

Los seres humanos poseen un 'radar de bebés', una sensibilidad extrema ante los rasgos en animales, e incluso en cosas, que recuerdan los de un bebé y que da lugar a una reacción automática de afecto y protección. Los científicos no han hecho más que empezar a encontrar la base cerebral de este mecanismo universal aprovechado por la publicidad.

Si la mera imagen del cachorro de panda Tai Shan, que retoza ahora en el Zoo Nacional de Washington no es suficiente para hacer que nos derritamos, quizá el enamoramiento de los espectadores humanos lo consigan.



El impulso del cuidador. Panda gigante - REUTERS

Los humanos poseen una sensibilidad extrema ante los rasgos que recuerdan a un bebé

Los científicos han empezado a analizar el origen de estas sensaciones

"¡Mírale! ¡Es monísimo!".

"¡Es adorable! ¡Nunca he visto nada tan mono en mi vida!".

Tai Shan tiene seis meses, pesa 11 kilogramos y es la primera cría de panda gigante viva que ha nacido en el zoo del Smithsonian. Y aunque los pandas adultos del zoo son desde hace mucho tiempo una de las principales atracciones turísticas de Washington, el estreno público del bebé en diciembre ha desatado un frenesí en la ciudad.

Max Kurz estudia a un pingüino rey. U.Houston

El verano pasado, una película sobre otro encanto blanquinegro, el pingüino emperador, se convirtió en uno de los documentales de mayor recaudación de todos los tiempos. Las ventas de coches pequeños y deliberadamente cucos como el Toyota Prius y el Mini Cooper se dispararon, mientras que las de los todoterrenos no tan monos quedaron estancadas. Hasta lo excesivamente grande puede resultar mono. El rostro recién reestrenado de King Kong posee el achatado atractivo de una muñeca, y su pasión por Naomi Watts parece un caso grave de amor adolescente: desgarrador y cuco.

Los científicos que estudian la evolución de la señalización visual han identificado una amplia variedad, todavía en expansión, de características y comportamientos que hacen que algo parezca mono: unos ojos brillantes, orientados al frente y situados a baja altura en una gran cara ovalada, unas voluminosas orejas redondas, unas extremidades blandas y un balanceo de lado a lado al andar, entre muchos otros. Los rasgos de lo cuco son los que indican juventud extrema, vulnerabilidad, inocuidad y necesidad, y prestarles una estrecha atención tiene mucho sentido darwiniano. Al pertenecer a una especie cuyos miembros más jóvenes son tan patéticamente inútiles que no pueden levantar la cabeza para mamar sin supervisión adulta, los seres humanos deben estar conectados para responder rápida y animosamente a cualquier signo de deseo infantil. Según los investigadores, el detector humano de monadas tiene el listón tan bajo que toma el control y considera mona casi cualquier cosa que se parezca remotamente a un bebé humano o una parte del mismo, de modo que acaba incluyendo a los jóvenes de casi todas las especies de mamíferos, pájaros de crespa cabeza como la grulla japonesa, las orugas de la mariposa tigre, un globo agitándose, una gran roca redonda apilada sobre otra más pequeña, o los dos puntos, el guión y el cierre de paréntesis tecleados sucesivamente. Cuanto mayor sea el número de rasgos monos que posea un animal u objeto, o cuanto más exageradas sean las señales, mayor será la reacción.

 "El nacimiento de Venus". Sandro Boticelli. 1484.
Lo cuco es distinto de lo bello, afirman los investigadores, y pone énfasis en lo redondeado en lugar de lo escultural, lo suave en lugar de lo refinado, lo torpe en lugar de lo rápido. La belleza suscita admiración y exige un pedestal; lo cuco genera afecto y pide un regazo. La belleza es inusual y brutal, arruinada por un solo grano. Lo mono es tópico y generoso, y se contenta en ocasiones con expeler una sensación acogedora.

Aunque digan que lo cuco posee raíces racionales, los científicos reconocen que no han hecho más que empezar a delinear sus sutilezas y su origen. Nuevos estudios indican que las imágenes monas estimulan los mismos centros cerebrales del placer que despiertan el sexo, una buena comida o drogas psicoactivas como la cocaína, lo cual podría explicar por qué todo el mundo luce una enorme sonrisa ante la jaula de un panda. A su vez, observa Denis Dutton, filósofo de arte de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, la rapidez y generalización de la respuesta a lo mono hacen de ese impulso algo sospechoso. "Lo mono se abre camino por todos los estratos del significado y dice: 'No nos preocupemos por las complejidades, limítate a quererme'", afirma Dutton, que está escribiendo un libro sobre estética darwiniana. "De ahí es donde puede proceder la sensación de vulgaridad y de estar siendo manipulado o de ser tomado por imbécil, lo cual lleva a muchos a rechazar la lindeza como algo bajo o superficial".

El "Escarabajo" de Volkswagen
Los anunciantes y los diseñadores de productos siempre juegan con esos rasgos para aportar atractivo instantáneo a su mercancía, y mezclan y tontean con el vocabulario de lo cuco para mantener el mensaje fresco y atractivo. Ese ejercicio de evolución cultural orientado al mercado puede dar unos resultados extraños, aunque atrayentes, como esas muñecas repollo descaradamente feas, los Furby, la cara de higo de E.T. y las facciones de rana de Yoda. Aunque el Volkswagen Escarabajo original no era considerado lo bastante mono, la edición actualizada se hizo todavía más redonda y brillante. "El nuevo Escarabajo parece una cara sonriente", afirma el especialista Miles Orvell (Universidad de Temple, Filadelfia). "A estas alturas, sus orígenes en el régimen hitleriano y su pretendida similitud con un casco alemán han quedado totalmente olvidados".

Puede que los publicistas adapten sus estrategias para incitar al máximo a nuestro inherente radar de bebés, pero los bebés en sí, según los científicos evolutivos, no se desarrollaron para ser monos. Por el contrario, la mayoría de sus cualidades destacadas emanan de las exigencias de la anatomía y el cerebro humanos, y se tornan atractivas para el ojo de una posible niñera sólo porque los niños no sobrevivirían de otro modo.

La cabeza grande y redonda, los ojos mirando al frente, la nariz chata, la blandura y redondez de las formas, son características de una etapa precoz de desarrollo. Los movimientos de los bebés son notablemente torpes, ya que aprender a coordinar las numerosas series bilaterales de grandes y precisos grupos musculares del cuerpo requiere años de práctica. Al empezar a caminar, los niños realizan un continuo esfuerzo por encontrar el equilibrio entre el pie izquierdo y el derecho, de forma que sus andares consisten tanto en el movimiento lateral como en cualquier impulso hacia adelante.

El impulso del cuidador

Los investigadores que estudian a los animales queridos por la gente aprecian el impulso humano de cuidar cualquier cosa que se parezca, incluso remotamente, a un bebé. Pongamos por caso a los pingüinos. A algunas personas les entusiasman tanto esas criaturas, afirma Michel Gauthier-Clerc, investigador de pingüinos de Arles, (Francia), "que creen que los pingüinos son mamíferos y no aves". Les encanta la postura erguida de esos animales, su divertido y pequeño esmoquin, su forma de balancearse al caminar. ¡Cuánto se parecen a un niño jugando a ponerse elegante!

La teoría de Gauthier-Clerc es que la aparente torpeza de los andares del pingüino no tiene nada que ver con la falta de maña o con un equilibrio incierto. Los pingüinos se balancean para ahorrar energía. Al caminar de lado a lado se queman menos calorías que avanzando hacia adelante, y para unos pájaros que ayunan durante meses y viven en un clima glacial, cada caloría cuenta. En cuanto al atuendo del pingüino, es el adecuado. La espalda negra le camufla mientras nada y la pechera blanca le protege de depredadores submarinos.

Otros investigadores están intentando extraer conclusiones de la forma de andar de los pingüinos para aplicarlas a los problemas de movilidad en humanos e incluso a los robots. "Deben de tener una elegante estrategia de movimientos para la estabilidad que no conocemos", explica Max Kurz (Universidad de Houston, EE UU), que hace caminar a los pingüinos rey por una pasarela con el suelo sensible a la presión para diseccionar su locomoción. Más adelante pretende estudiar su forma de correr. Kurz reconoce que se divierte viendo moverse a los sujetos de su investigación "pero este trabajo es serio", asegura.

© The New York Times Service



Estudio revela que padres desprecian a los hijos más feos

Parrinchanews.blogcindario.com

Por Parrincha

6/5/2005

Investigación canadiense se basó en el comportamiento en los supermercados

Investigadores concluyeron que el aspecto físico de los hijos marcaba una gran diferencia entre sus padres.

Según la sicóloga Marie Louise Duhalde, los progenitores ven en sus hijos la proyección de sí mismos.

La popular frase de los padres “quiero a todos mis hijos por igual” fue barrida recientemente por un equipo de sociólogos de la Universidad de Alberta. Los investigadores concluyeron que los padres cuidan más a los hijos lindos que a los feos.

Esta punzante revelación del doctor Andrew Harrell, surgió luego de un exhaustivo trabajo del comportamiento de 400 grupos familiares dentros de catorce supermercados residenciales de Canadá, en donde el aspecto físico de los hijos marcaba una evidente diferencia para los padres. A los niños se les calificó su atractivo del 1 a 10 y se comprobó que las mujeres que llevaban en el carro a un niño más feo no lo ataban con la correa de seguridad, le permitían deambular hasta tres metros y lo dejaban involucrarse en actividades peligrosas.

La tesis fue corroborada por la sicóloga chilena Marie Louise Duhalde, quien reconoció que esta realidad existe y se da principalmente en países occidentales, donde la inclinación por la belleza y la imagen son el paradigma de todo tipo de interacciones sociales. Incluso familiares, en donde los niños menos agraciados reciben poca atención por parte de sus progenitores.

“Todo esto tiene que ver con lo que representan los hijos para los padres: una proyección de sí mismos. Evidentemente es mucho más atractivo reflejarnos en un niño lindo que en uno que no lo es tanto. Va a depender del narcisismo de los padres y que determinará la necesidad de que su hijo sea hermoso”, explica la especialista.

-¿Por qué se produce esta situación?

-Porque lamentablemente estamos regidos por la belleza e imagen. Y ha llegado a contaminar hasta nuestro propio núcleo familiar. De todas maneras, hay que considerar que es riesgoso tener hijos lindos ya que ellos son más susceptibles a secuestros y violaciones, por lo tanto, muchas veces no pasa por un tema de cariño, sino porque un niñito de ojos azules y pelo rubio llama más la atención que uno moreno. Es por eso que hay que cuidarlos y protegerlos más.

-¿Qué ventajas tendrían para ellos los hijos bonitos?

-Bueno, al ser un proyecto de uno mismo, no querrán verse reflejados en una imagen fea. Por otro lado, la belleza da estatus, la sociedad nos valida si tenemos hijos lindos y en este minuto los padres narcisistas obviamente se van a sentir mejor con ellos y con el resto si traen al mundo hijos lindos. Se trata de negar el defecto y la fealdad.

Otro aspecto que resalta la sicóloga, es que el daño que se sufre al ser tratado y mirado durante toda tu vida como “niño lindo”, puede provocar los mismos o incluso más daños sicológicos que el de un niño que se sienta feo.

“Uno es en relación a cómo te ves, por lo tanto, también te puede hacer sentir una inseguridad tremenda si eres muy guapo, muchos se sienten tontos, y creen que los consideran sólo por su belleza”, concluye.

Tendencia no ha aterrizado en Chile

Al parecer, nuestros niños chilenos se habrían salvado de tal discriminación. Puede que sea por la configuración propia de nuestra idiosincrasia, -tan maternal y sobreprotectora-, o porque simplemente estudios como este no han sido blanco en nuestro país.

Francesca Muratto, encargada de márketing de Chuck & Cheeses de La Dehesa, asegura que este tipo de realidad no ocurre en Chile, sino que es más bien una tendencia en países desarrollados: “No nos hemos detenido a observar a los padres, pero en este lugar ningún niño está pegado a sus padres y juegan de manera independiente y por igual”.

Allison Urbina, encargada de márketing del parque de diversiones para niños “Puerto Aventura”, sostiene que no ha observado la tendencia de las madres a cuidar mejor a un hijo que otro. “Creo que el problema pasa más por un tema de recursos. La gente acomodada deja a sus hijos en la mañana y los pasa a buscar en la tarde....”.

Adrián vivió el drama: “El mundo está pensado para los lindos”

Bueno, no es necesario darle mucha vuelta al asunto: Adrián, de “Los dados negros”, fue y sigue siendo feo.

Sin embargo, gracias a la honestidad y simpleza que caracteriza a este exótico personaje, no tiene problemas para hablar del tema.

-¿Te sentiste discriminado por tus padres?

-No, por mis padres nunca. De todas maneras yo tengo más hermanos que no son tan feos como yo y nunca nos trataron distinto. A mí me discriminaba otra gente como mis vecinos, amigos, compañeros... es por eso que tuve que aprender a sacar afuera mi belleza interior.

Adrián confiesa que no le costó mucho darse cuenta que “el mundo estaba pensado para los lindos. Siempre he tenido que jugármela el doble para conseguir las cosas. Es súper duro, más si eres niño, pero uno al final se da cuenta que los bellos siempre serán admirados por el resto”.