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viernes, 30 de octubre de 2009

El infanticidio y el instinto maternal


Ricardo V. Canaletti.15/09/2005
rcanaletti@clarin.com


Romina Tejerina tenía 18 años y no quería tener un hijo. Escondió su embarazo y confesó luego que sentía vergüenza porque había estado con un hombre mayor, por la fuerza. Pero tuvo el bebé (una nena) y lo mató. Fue en febrero de 2003.

Cumplió con la estadística: en la Argentina el infanticidio se suele dar en zonas rurales mientras que en las urbanas predomina el aborto.

Si esto hubiese pasado antes de 1995, a Romina la hubieran juzgado por un crimen atenuado, el infanticidio, que tenía un máximo de 3 años. Pero ese año el Congreso lo derogó. Ahora la madre que mata a su hijo recién nacido recibe una pena durísima: perpetua. ¿Por qué? Porque el Estado quiere sostener el vínculo familiar, lo cual ya plantea el primer problema: cómo se va a proteger algo que no existe, pues la mamá que mata no quiere ser mamá.

Sólo hay una forma de no recibir perpetua y es cuando existen atenuantes extraordinarias. Por eso a Romina le dieron 14 años. Uno de los jueces que la sentenció en Jujuy dijo que se tuvieron en cuenta consideraciones del viejo y derogado infanticidio, dando a entender que esa figura atenuada debía estar vigente.

Ese delito trataba con indulgencia a la madre que para ocultar su deshonra mataba a su bebé durante el nacimiento o influenciada por el estado puerperal.

Lo del estado puerperal era para fijar un limite en el tiempo. El puerperio es el período que va desde el parto hasta la regularización del ciclo menstrual de la madre, calculándose en promedio que esto se produce a los 45 días del nacimiento del bebé.

En este período hay muchas cosas que cambian en la mujer, como sus estados emocionales.

Las madre, decía el viejo delito de infanticidio, mataba para ocultar la deshonra. Hay que considerar que cuando se redactó el delito, hace más de 170 años, se aceptaba que la mujer debía tener una relación casta y pura con los hombres y los hijos. El honor que se trataba de salvar era el honor social, porque era un hecho que las relaciones extramatrimoniales sufrían desprecio social. O sea que la fuerza de la excusa estaba determinada en razón directa al grado de intolerancia social.

Pues bien, todo esto no existe más. Ahora matar al recién nacido es un crimen gravísimo.

El infanticidio es una forma para nada excepcional pero escalofriante que pone en juego el llamado "instinto maternal".

Antropólogos, médicos y psiquiatras entienden que es un tema de comprobación que este fenómeno vaya contra la naturaleza. Y afirman que un elemento a tomar en cuenta son las profundas, y poco entendidas, raíces culturales que rompen justamente el deseo de ser mamá.

En el noroeste de Brasil, un trabajo de Nancy Scheper—Hughes, profesora de la Universidad de California y autora de "La muerte sin llanto", determinó formas indirectas de infanticidio como la negación sutil y secreta de alimentar a los recién nacidos.

El antropólogo Marvin Harris decía que los europeos, a despecho del cristianismo, en el siglo XIX se deshacían de gran número de hijos indeseados por métodos indirectos. Uno peculiar consistía en asfixiarlos: las madres se llevaban a los bebés de pecho a la cama y los ahogaban echándose encima "accidentalmente".

O los dejaban delante de hospicios públicos para que no se amontonaran los pequeños cadáveres en la calle. Hubo 336.297 niños abandonados de 1824 a 1833. El 90% murió durante el primer año de vida.

Estas inhumanidades serían imposibles si el vínculo entre padres e hijos fuese el resultado natural del embarazo y el parto. Cualquiera sea la base hormonal del amor materno, faltaría una fuerza que proteja a los bebés.

Es posible que en ciertas regiones de la Argentina el honor ya no sea un valor sentido por la mujer. Pero puede ser que en otras regiones la presión social haga que la mujer no soporte la vergüenza de un embarazo descalificado socialmente.

El tema admite más elementos de análisis. La honra de la mujer puede tener un papel determinante o no, pero el infanticidio también lo cometen mujeres que viven en condiciones precarias, violentas e inestables. Con similares componentes, es un tema de estudio profundo el de las madres que en lugar de matarlos los abandonan, o las parejas que los matan de hambre o a golpes, como parece ser el caso de la beba Ludmila en Córdoba, que murió por la golpiza que le habrían dado sus padres.

Estudiar, distinguir las causas debió ser un paso ineludible antes de derogar nada.

Los legisladores que borraron el delito atenuado dijeron que el honor no se compromete hoy en el parto. Pero no todas los grupos sociales evolucionan en el mismo sentido ni al mismo tiempo ni tienen las mismas características; en el país hay diversidad cultural y social.

En fin, no parece justo dejar solas a mujeres como Tejerina, de crítico desarrollo social, cultural y sometidas a grandes presiones, frente a la enormidad de la prisión perpetua.

2 comentarios:

Marta Abelló (martikka) dijo...

Este tema me hace recordar la obra "La infanticida" de Victor Català, que trata en prosa poética el drama de una mujer que mata a su hijo acabado de nacer (fruto de una relación prohibida). El vínculo materno o el instinto maternal no creo que exista como tal, como consecuencia de parir, existe por el deseo verdadero de tener un hijo (las madres adoptantes sí saben de vínculos maternos). Si existiera ese vínculo idealizado, esa figura de la "Madre", no existirían los malos tratos, ni las muertes por asfixia, etc... Es preferible el abandono controlado (en centros, para que el niño sea adoptado). Esa si es una buena opción para desvincularse cuando no existe en una mujer el "instinto maternal".

En fin, tema peliagudo que nos traéis, M&M!!!

Mila dijo...

Martikka, es un honor tenerte por aquí.

El tema si que es peliagudo y suele levantar pasiones. Es uno de los que mas me interesan.
El instinto materno no es automatico y a falta de esa chispa que se enciende dentro del corazon cuando se coge en los brazos al hijo que se caba de parir, la tragedia esta casi asegurada.
Todavía mas misterioso es el hecho de que una misma mujer, puede querer a un(os) de su(s) hijo(s) y a otro(s) no. Porqué?

No sera el ultimo articulo sobre este tema.